Aclarando Conceptos. Cuidados Paliativos – Ley de Eutanasia.

Zaragoza, 9 de Junio de 2021

Desde la Sociedad Aragonesa de Cuidados Paliativos (CUSIRAR) queremos emitir el siguiente comunicado, en aras de aclarar una serie de conceptos, en el contexto de la aprobación de la nueva ley de eutanasia. 

En primer lugar, nos gustaría empezar con la definición de Cuidados Paliativos. Según la OMS “Los cuidados paliativos constituyen un planteamiento que mejora la calidad de vida de los pacientes (adultos y niños) y sus allegados cuando afrontan problemas inherentes a una enfermedad potencialmente mortal. Previenen y alivian el sufrimiento a través de la identificación temprana, la evaluación y el tratamiento correctos del dolor y otros problemas, sean estos de orden físico, psicosocial o espiritual”.

Según esta definición, en ningún caso se contempla el hecho de acortar la vida de una persona de forma intencionada, sólo de procurar alivio y, en todo caso, no aplicar medidas que alarguen de forma artificial la vida en casos susceptibles a ello.

La ley 10/2011, de 24 de marzo, de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de morir y de la muerte, publicada en el BOA, y para la que en su elaboración se escuchó la voz de CUSIRAR, afirma en su preámbulo I que “la presente ley no contempla la regulación de la «eutanasia». Por el contrario, el rechazo de tratamiento, la limitación de medidas de soporte vital y la sedación paliativa no deben ser calificadas como acciones de eutanasia. Dichas actuaciones nunca buscan deliberadamente la muerte, sino aliviar o evitar el sufrimiento, respetar la autonomía del paciente y humanizar el proceso de morir y de la muerte”.

En el Artículo 4 “Principios básicos” del Título I “Disposiciones generales”, relata como principios básicos que inspiran dicha ley, entre otros: 

  1. La garantía del derecho de todas las personas a recibir cuidados paliativos integrales, que incluyen un adecuado tratamiento del dolor y de cualquier otro síntoma que surja en el proceso de morir y de la muerte, así como proporcionar el soporte emocional tanto al paciente como a su familia y allegados, facilitando la elaboración del duelo de una forma saludable.
  2. La igualdad efectiva y la ausencia de discriminación en el acceso a los servicios sanitarios en el proceso de morir y de la muerte.

Asimismo, en el Artículo 12, “Derecho del paciente a recibir cuidados paliativos integrales y a la elección del domicilio para recibirlos”, se afirma que “todas las personas afectas de una enfermedad grave, irreversible y de pronóstico mortal, que se encuentran en situación terminal o de agonía tienen derecho al alivio del sufrimiento, mediante cuidados paliativos integrales de calidad, en el lugar elegido por el paciente y, si su situación lo permite y así lo desea, en el domicilio”.

En el momento actual y desde la aprobación de dicha ley, con los recursos existentes, no se pueden asegurar estos principios básicos en el territorio de Aragón. Disponemos de Equipos de Soporte para Atención Domiciliaria (ESAD) en cada sector sanitario con una cobertura de horario principalmente de 8h a 15h y de lunes a viernes. Carecemos de cobertura completa durante tardes, noches y festivos. El único centro hospitalario con Unidad específica de Cuidados Paliativos (UCP) se encuentra en Zaragoza, en el Hospital San Juan de Dios, centro concertado que también gestiona seis de los equipos del ESAD existentes en Aragón. No disponemos por el momento de camas específicas en hospitales de agudos, aunque sí que hay algunas no específicas reservadas para este perfil de paciente en los hospitales con orientación sociosanitaria (definidos así en la web de Salud) de Huesca y Teruel.

Por otro lado, en el Artículo 5 de la ley nombrada anteriormente “Definiciones”, se contemplan los siguientes conceptos:

  • Adecuación de las medidas terapéuticas: Retirada o no instauración de una medida de soporte vital o de cualquier otra intervención que, dado el mal pronóstico del paciente en términos de cantidad y calidad de vida futuras, constituye, a juicio de los profesionales sanitarios implicados, algo fútil, que solo contribuye a prolongar en el tiempo una situación clínica carente de expectativas razonables de mejoría.

 

  • Sedación paliativa: Administración de fármacos, en las dosis y combinaciones requeridas, para reducir la consciencia de un paciente en situación terminal o de agonía, o afectas de una enfermedad grave e irreversible para aliviar adecuadamente su sufrimiento o uno o más síntomas refractarios, previo consentimiento informado en los términos establecidos en la ley.

 

Ninguna de estas medidas supone un acortamiento voluntario e intencionado del tiempo de vida de una persona, a diferencia de la denominada «eutanasia», definida en la ley Orgánica de regulación de la eutanasia del 17 de diciembre de 2020 y publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales del Congreso de los Diputados, como «Prestación de ayuda para morir»: “acción derivada de proporcionar los medios necesarios a una persona que cumple los requisitos previstos en esta ley y que ha manifestado su deseo de morir. Dicha prestación se puede producir en dos modalidades:

1.ª) La administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional sanitario competente.

2.ª) La prescripción o suministro al paciente por parte del profesional sanitario de una sustancia, de manera que esta se la pueda auto administrar, para causar su propia muerte”.

A modo aclaratorio, dicha ley afirma que se entiende por eutanasia la actuación que produce la muerte de una persona de forma directa e intencionada mediante una relación causa-efecto única e inmediata, a petición informada, expresa y reiterada en el tiempo por dicha persona, y que se lleva a cabo en un contexto de sufrimiento debido a una enfermedad o padecimiento incurable que la persona experimenta como inaceptable y que no ha podido ser mitigado por otros medios.

Además, en su Artículo 5, Requisitos para recibir la prestación de ayuda para morir”, se consideran necesarios, entre otros: 

  • 1. Disponer por escrito de la información que exista sobre su proceso médico, las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, incluida la de acceder a Cuidados Paliativos integrales comprendidos en la cartera de servicios comunes y a las prestaciones que tuviera derecho de conformidad a la normativa de atención a la dependencia.

 

Este hecho, hoy por hoy en Aragón, no se puede proporcionar por escasez de recursos. Según datos del último “Programa de Cuidados Paliativos de Aragón” (2009), si seguimos el método propuesto por McNamara para estimar la población diana de cuidados paliativos, en Aragón se producirían unos 8000 fallecimientos (3500 por causas oncológicas y 4500 patologías no oncológicas) que habrían necesitado cuidados paliativos para la población de 2004. En 2019, según los datos publicados por el Gobierno de Aragón, (https://www.aragon.es/-/estadisticas-asistenciales) los ESAD de Aragón atendieron 1951 nuevos casos de pacientes paliativos.

 

La demanda ciudadana de cuidados paliativos se ha visto incrementada en los últimos años, más en el último año de pandemia. Con el desarrollo de la ley de despenalización de eutanasia, en la que se precisa una evaluación “cualificada por profesionales especialistas”, se aumentará la necesidad de valoración paliativa de una forma que prevemos exponencial, por lo que consideramos imprescindible responder con un aumento de recursos, tanto específicos como no específicos.

 

  • 2. Sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante en los términos establecidos en esta ley, certificada por el médico responsable.

 

Muchas de las enfermedades/situaciones subsidiarias de cuidados paliativos entrarían dentro del segundo requisito, sin embargo, como señalamos, la ley “ofrece” como una “posibilidad de actuación” el acceso a Cuidados Paliativos, que a su vez, según la ley 10/2011, de 24 de marzo, de derechos y garantías de la dignidad de la persona en el proceso de morir y de la muerte debería ser “garantía del derecho de todas las personas” con lo que no  podemos permitir que  los pacientes que pudieran solicitar la práctica de una eutanasia, no hayan sido previamente atendidos por servicios específicos de cuidados paliativos, con la igualdad efectiva y la equidad entre sectores.

En el marco del respeto a la decisión personal de cada persona, desde CUSIRAR, queremos reflejar la visión plural de la sociedad y desvincular la “eutanasia” como actuación exclusiva de profesionales dedicados a los Cuidados Paliativos, y diferenciarla claramente de actuaciones propias de este ámbito sanitario, tales como la adecuación de las medidas terapéuticas y la sedación paliativa, previamente definidas.

 

Fdo: Junta de CUSIRAR.

 


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